El Peatón del Aire

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    La soledad del ateo


    No hay descubrimiento más desolador que el de no hallar deidad alguna que nos satisfaga en el extensísimo catálogo de religiones. Hay quien consiguen inventarse uno particular, o el que se aferra a la idea del agnosticismo más desesperado, con los dedos cruzados, a la espera de estar equivocado. Pero otros no conseguimos consuelo en ello, y mandamos a nuestro demiurgo a la cola del paro.

    La definición es simple: a-teo, sin Dios ni Amo que nos mande, ni que nos proteja, perdone o consuele. La libertad absoluta, que Corcobado definió como "La cárcel más grande de todas las cárceles". Una soledad en la inmensidad del Universo, ser ajusticiado sin venda en los ojos, mirar al sol sin gafas tintadas, tomar la carne cruda y la ensalada sin aliño.

    Yo defino a Dios como "un marcapáginas en el libro del conocimiento". Ese punto de lectura a partir del cual desconocemos lo que hay. En esta novela de preguntas y respuestas, le arrebatamos páginas a diario, acorralándolo en esta persecución implacable contra el lomo trasero. Pero no todos leemos al mismo ritmo, y hay quien queda fascinado mirando las inscripciones que ese objeto lleva impresas.

    Como inscrita tenemos la idea de que, sin dios, la vida es mucho más fácil y libertina. Nada más lejos de la realidad. Sin un padre misericordioso, tus actos no serán jamás perdonados, debes afrontarlos con la responsabilidad y la madurez con que te despojaste de él. Respondes ante tu palabra y ante tu ética, cosas que son extremadamente difíciles de ganar, y muy fáciles de perder.

    Y no hablemos del desamparo ante la adversidad de la vida, sin hombro en el que apoyarse para llorar. Ante el desamor, la pérdida de un ser querido, la catástrofe, o simplemente en esos instantes en que uno, sin saber por qué, se siente invadido por la astenia. Has de fabricar la esperanza con retales de ceguera, dios no te proveerá, ni la suerte va a actuar, así que únicamente te queda tu orgullo y tu personalidad para seguir adelante.

    Entonces y sólo entonces caes en la cuenta de lo solo que se encuentra el ateo, y aprendes muchas cosas sobre la amistad. Aunque en esos momentos no encuentres alivio suficiente y parezca que desprecias su consuelo, realmente sabes que un amigo es un tesoro. No creo en Dios, pero creo en mi palabra, en mi ética y, ante todo, en mi fortuna: mis amigos... Ahora sé que no estoy solo.

    2002-11-11 13:20 | Categoría: | 7 Comentarios | Enlace

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    Comentarios

    1
    De: José Luis Fecha: 2002-11-11 16:50

    Disiento ;-) Los ateos somos las únicas personas que no estamos realmente solos porque sabemos el valor del hombre. Ante las adversidades sabemos que el hombro en el que nos apoyamos es el de otro hombre, ante la formación de una ética sabemos que sólo vale el consenso y la lógica, que ningún dios entregó sus mandamientos a nadie... y, precisamente por eso, es por lo que nos resulta más fácil ser coherentes con una ética así formulada que con las arbitrariedades supuestamente reveladas a un profeta.
    Vale, no tenemos ninguna esperanza de transcendencia personal después de la muerte, pero como dijo Borges: "Odiaría seguir siendo Borges por toda la eternidad." No se me ocurre castigo más atroz que el de la inmortalidad en la forma que sea. Así que, personalmente, no hecho nada de menos después de mi abandono de la creencia divina, al contrario, me siento mucho más libre y más feliz sin tener que rendir cuentas de mis actos a ningún ser celestial y sí a mí mismo y al resto de la humanidad.



    2
    De: Vendell Fecha: 2002-11-11 16:55

    Peatón, creo que estamos parados ante el mismo semáforo. Por cierto, ¿ese Corcobado es el Corcobado de Mar otra vez? ¿El Corcobado chatarrero de sangre y cielo?



    3
    De: el peatón Fecha: 2002-11-11 17:56

    Sabias sus palabras, Don José Luis. Más que la perdurabilidad, ahora mismo me asusta la soledad, mas nuestras opiniones no están tan lejanas si reinterpretamos el párrafo final.

    Sí, amigo Vendell, Javier Corcobado, el de Mar otra vez, y Demonio Tus ojos, con la canción que fue vetada por los 40 principales por decir la verdad...

    PD: Es un placer y un honor teneros en ésta, vuestra casa ;-)



    4
    De: Epaminondas Pantulis Fecha: 2002-11-12 08:33

    Al hilo de la frase de Borges, el concepto de la eternidad es horrible; ¿qué hace uno durante la eternidad? ¿Piensa? ¿Cuántos pensamientos posibles se pueden pensar? Pero aún si fuesen finitos, ¿no terminaríamos pensando infinitas veces lo mismo?

    ¿O se está con Dios? Er... un momento... ¿con qué Dios?






    5
    De: Gae Fecha: 2002-11-12 19:53

    Querido amigo y compañero de fatigas y alegrías...Miedo me dan tus pensamientos, tu sabes cuanto me hacen pensar.
    El pensar que uno es más o menos integro a la hora de tomar decisiones sabiendo que nadie lo va a respaldar, sin nadie a quién pedir auxilio si todo sale mal, o simplemente agradecerle la felicidad que se nos permite disfrutar...eso es en una justa medida desolador, y a la vez un empujón de fuerza para demostrarnos lo que somos capaces de defender ante el mundo..osea nosotros mismo.
    Gracías por compartir esos sentimientos hechos palabra..
    Atentamente te saluda con la mano y el corazón..tu amiga...atea?



    6
    De: lgs Fecha: 2002-11-15 14:07

    Prueben el animismo: la fuerza de la naturaleza, con una forma particular de la fuerza que está en forma de "fuerza vital" (la vida), está en todas partes.

    No hay nada diferente a eso. (Eso creo.)

    Si quiere uno concretar, hay, efectivamente, un puñado de dioses para cada tribu.

    Y uno, al vivir, se adapta al terreno y a los dioses locales. (Local es, para mí, esta comunidad de bitácoras.)

    "Dios" sería ese conjunto, supuestamente infinito, de dioses locales (expresiones de la fuerza y en particular de la vida). Las púas son el peine y el peine son las púas.

    Metáfora e ideas vilmente robadas de La Historia de B, de Daniel Quinn (http://www.ishmael.org). :-)

    Y, ya puestos, el método científico es más compatible con esta religión (el animismo, o los múltiples animismos) que con ninguna otra.

    El anticristo, nuevamente según Quinn, sería el que dice que no hay separación entre cuerpo y espíritu, entre "dios" y nosotros, etc, etc, etc.

    No sé cómo lo ven ustedes, claro.



    7
    De: irichc Fecha: 2006-04-08 17:27

    "Sin un padre misericordioso, tus actos no serán jamás perdonados".

    Certero. Sí a la pena de muerte, pues.


    http://justicia.bitacoras.com



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