El Peatón del Aire

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  • Pesadillas que nunca tuve

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    Envidia de sal

    Es a las cinco de la tarde cuando el ángulo que forman los rayos del Sol es perfecto para hacer palanca sobre las sonrojadas pieles de los bañistas y levantarlas de sus toallas. Al menos consigue que rotemos por nuestro eje de simetría hacia posiciones más cómodas. Ahí me encuentro yo ahora, de cara a la horizontal pared pintada por esa miríada de diminutos puntos en imposible equilibrio.

    Tumbada a mi vera observo una preciosa piel aceitunada, con aliño de la sal que van depositando apenas unas afortunadas gotas que se balancean a ritmo de sus sinuosas y turgentes formas; mas el tórrido Lorenzo me insinúa que sin gorra ni sombra alguna lo aconsejable es pensar en cosas que refresquen la mente, y cambio de conversación hacia ese ejército de pigmeos que una vez pertenecieron a una roca.

    Su quietud es falsa, pues se mueven lentamente al compás de la casi nada. Ahora cae un grano, negro de la pizarra de los montes de Málaga. -“Descansa durante un momento, microamigo, que tu largo viaje de cuando eras inmensa roca aún no ha finalizado. Quién sabe cuántas deformaciones físicas, químicas e incluso biológicas te han llevado a estos ojos que ahora no miran epitelio alguno.”

    “Y tus compañeros: blancos de la cal, rojos del hierro o cremas del sílice ¿de dónde provenís? ¿qué fuisteis antes de arena? ¿vivisteis alguna vez en algún reloj? ¿de qué color son las entrañas de la Tierra? ¿Quién os llevó aquí? ¿Fue el hosco viento? ¿o acaso las tintineantes olas del mar? ¿cuántos años dura este periplo? ¿os he visto alguna otra vez? No, aunque ese gris se parece mucho a otro grano que una vez me ajó el pie.”

    “No hoy, ni mañana, sino pasado mucho más tiempo del que sea capaz de contar, un arco de ola os catapultará al reino de Poseidón, donde lentamente bailaréis la danza de la disolución, y formaréis la sal que un día tendrá la suerte de depositarse en una piel como la que ahora me ciega a la izquierda.”- Si alguna otra vez tuve envidia de otros hombres, hoy la tengo de sal. Creo que ha llegado el momento de otro chapuzón...

    2003-06-10 07:22 | Categoría: | 3 Comentarios | Enlace

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    Comentarios

    1
    De: Vendell Fecha: 2003-06-10 07:36

    Ya sé que es una tontería, pero ¿cómo hacer para llegar hasta el agua en semejante situación? ¿Se arrastra uno como un marine en el campo de entrenamiento? ¿Debemos encogernos en cólico calambre?



    2
    De: Oze (el Erizo Azul) Fecha: 2003-06-10 18:10

    Supongo que uno debe colocarse bocabajo, inicialmente al menos, esperando a que la calentura se enfríe un tanto. Lo chungo sería que la cosa no mejorase y nuestra espera sea tanta que acabemos con la espalda del color del tinto de verano.



    3
    De: El Peatón Fecha: 2003-06-11 02:26

    Bueno, en la historia no especifico que el recalentón me diera en la entrepierna. Pero piensa el ladrón que todo el mundo es de su misma condición ;-)



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